Del Amor y el enamoramiento - ensayo
Del Amor y el Enamoramiento
El proceso de enamoramiento comienza (en la mayoría de los casos) por la belleza física, mucho antes de descubrir la belleza espiritual. Y a medida que nos acercamos mas a esa persona, que vamos conociendo mas detalles personales e íntimos de ella y que esas características se complementan con nosotros, vamos desarrollando un afecto especial por esa persona; es el conocimiento de ese hermoso ser interior lo que nos hace quererla.
El período de enamoramiento se caracteriza por lo que Julián Marías llama un “angostamiento mental”: una virtual reducción del mundo del individuo a solo aquello que está relacionado con la persona querida, lo demás pierde su importancia. La fijación en la persona suele ser tan grande que su imagen siempre está presente en la mente del afectado. Llegando a desconcentrarlo, desvincularlo y finalmente apartarlo de sus actividades cotidianas, lo que podría considerarse en mayor o menor grado una obsesión.
En esta situación se puede notar claramente una dependencia de la otra persona para la propia felicidad, una dependencia adictiva a otro ser humano, capaz de provocar un gran regocijo y una hermosa sensación de plenitud cuando se está con esa persona, y un gran vacío e inquietud cuando no.
Sin embargo, con el paso del tiempo esta dependencia comienza a desvanecerse, la mente comienza a abrirse de nuevo y “se ensancha la angostura”. A medida que ambas personas se conocen mas salen a relucir detalles que no concuerdan con la idolizada imagen de la cual el sujeto se enamoró. En este punto los caminos posibles pueden llevar a lugares muy diferentes; por una parte este nuevo conocimiento podría quitar brillo al conjunto, y esto puede llevar a que ese mágico sentimiento que una vez se experimentó se diluya y se pierda.
Pero podría también ocurrir lo contrario; es cierto que al caer la dependencia y conocer mejor a la otra persona cae también la imagen de ídolo, pero esto permite comenzar a apreciarla por lo que realmente es, y no por lo que nosotros queremos que sea. Una a una van cayendo las barreras de la mente, y recuperamos la libertad. Como lo expresó el poeta indio R. Tagore en El Jardinero:
“Líbrame de los brazos de tu dulzura,
¡Amor! No mas de este vino de tus besos.
Esta nube de pesado incienso sofoca mi corazón.
Abre las puertas, haz lugar a la luz de la mañana.
Estoy perdido en ti, preso en los brazos de tu ternura.
Líbrame de tu hechizo y devuélveme el valor de ofrecerte mi corazón en libertad.”
Esta libertad no solo se refiere a eliminar el mencionado “angostamiento mental” del individuo, sino a la libertad de entregar o no, en pleno acto de conciencia su amor a otra persona, de entregrarse. El enamorado en un acto de voluntad propia decide ofrecer su amor a esa persona cuyo verdadero rostro conoce, y esta, libre de cualquier compromiso sentimental con el enamorado, decide aceptar ese regalo e igualmente ofrecerse, no como una retribución, sino como un segundo acto voluntario.
Esta liberación contra una vida impulsiva, este caminar con los ojos abiertos, este intercambio de afecto sin otro propósito que el bien del otro es la cuna del verdadero amor. Es unirse conservando la individualidad; es recibir buscando entregarlo todo y no entregarlo todo buscando recibir. Y es en definitiva, lo que traza la línea divisoria entre el amor puro, y las formas ilusorias del querer.
~Marcos Hernández, Trabajo final de Filosofia I, USB.
Caracas a los 8 días del mes de Julio de 1.999
Tercera revisión, Cagua 13 de Febrero de 2007
Referencias:
- MARIAS, Julian. Antropología Metafísica
- FROMM, Erich. El arte de Amar
- SCHELER, Max. Esencia y formas de simpatía
Etiquetas: filosofia enamoramiento amor ensayo

